Todo requiere una explicación en diversas circunstancias. Es extraño, pero al menos yo, suelo pedirlas siempre.
"¿por qué?" me dijo; yo no sabía que responder, creía que la tenía en la punta de mi lengua, típica frase, pero de verdad la tenía. Al final la encontré, duró pocos segundos, olvidé rápido como tantos y ahí se quedó todo igual como al comienzo.
Lo recuerdo, así fue. Ojalá nunca más me pase algo así, sus ojos eran intentos pidiendo explicaciones de algo que desconocía, la verdad poco sabía, pero ese "poco" era mejor reservarlo, guardarlo en donde nadie lo podría encontrar y donde aún está.
Sería todo más fácil sin esas típicas explicaciones por todo. "¿dónde estabas? ¿qué pasó? ¿estás bien? ¿te gustó?.
Bueno habrían miles de situaciones más fáciles de las de hoy, si de verdad no existiera nada de lo que nos molesta.
La explicación es un error bien vestido.
La explicación es un error bien vestido.
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